Nunca me voy a olvidar de aquel remisero que pasa interminables horas arriba de un auto, que como cualquier otro te lleva a tu casa por un par de pesos. Me di cuenta que en este país, con gente de mierda, ese, pasó a ser un trabajo de riesgo. Con la inseguridad que hay, y con los irresponsables que se cree que pisando un aceleradores se van a transformar en Fangio arriba de sus "autos", si así se puede llamar a la mierda que "conducen".
Lo único bueno que puedo llegar a sacar de todo esto, es que aprendí el valor de tener gente a tu lado. Gente que te quiere de verdad, que va a estar con vos siempre. Eso no se paga con nada. Uno está acostumbrado a tenerlos, porque los ve todos los días, porque convive con ellos. Pero no sabe hasta cuando, no sabe cuando algo o alguien va a venir y se va a llevar todo eso, para siempre. Pensar que un segundo más o un segundo menos, hubiera sido aún más desastrozo para mí.
Nunca lo pensamos, pero puede pasar. Aprendí que el tiempo no espera a nadie, valorémoslo; aprendí a valorar a los que tengo a mi lado, nunca sabemos si en un rato lo vamos a seguir teniendo para poder decirle un simple 'Te quiero'.
En esta vida todo vuelve y el que las hace, las paga. Y espero que a vos te vuelva y pagues diez veces por todo lo que hiciste. Podrán decirme mala persona, rencoroso o lo que gusten, pero estoy seguro que no entienden, no ven todo lo que se lleva por dentro.


No hay comentarios:
Publicar un comentario